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Suelo nuevo sin retirar las baldosas. ¿Cómo planificar la reforma de una vivienda?

Cambiar el suelo es una excelente forma de renovar por completo el aspecto de un interior, aunque la idea de tener que retirar las baldosas suele enfriar rápidamente el entusiasmo por la reforma.

Esta fase implica ruido, escombros y la necesidad de preparar el soporte desde cero. Sin embargo, en muchas viviendas es posible conservar el pavimento existente y utilizarlo como base para el nuevo suelo. El resultado de la reforma dependerá principalmente del estado de las baldosas, de la nivelación de la superficie y de la correcta elección de las lamas y la base aislante.

Suelo vinílico instalado sobre baldosas antiguas en una vivienda reformada

¿Se puede instalar suelo vinílico sobre baldosas antiguas?

Es posible instalar suelo vinílico sobre un pavimento cerámico existente siempre que las baldosas formen una superficie nivelada, estable y seca. Para este tipo de reformas suelen utilizarse lamas con sistema de clic, colocadas como suelo flotante.

Conservar el pavimento antiguo permite evitar la retirada de la cerámica y la eliminación de los escombros. También reduce el tiempo necesario para preparar la estancia. Aun así, el trabajo exige precisión, ya que la durabilidad y la calidad del nuevo suelo se verán afectadas si la superficie inferior está desnivelada, húmeda o es inestable.

Una baldosa agrietada, una junta ancha o un pequeño desnivel pueden ejercer presión sobre las uniones entre las lamas con el paso del tiempo. Por este motivo, antes de conservar la cerámica conviene evaluar detenidamente el estado de toda la superficie.

¿Cómo comprobar el estado de las baldosas antes de renovar el suelo?

La inspección debe comenzar por las zonas sometidas a un uso más intenso. Entre ellas se encuentran los pasos entre habitaciones, el espacio junto a las puertas, las zonas próximas a los muebles de cocina y las áreas de circulación del recibidor.

Las baldosas que generen dudas pueden golpearse suavemente. Un sonido hueco suele indicar la presencia de un espacio vacío bajo la cerámica o una adherencia deficiente al soporte. Las piezas sueltas o despegadas deben fijarse de nuevo. Si se retiran, el hueco debe rellenarse posteriormente con una masa adecuada.

El siguiente paso consiste en comprobar la nivelación del pavimento con una regla larga de albañil o un nivel. Las irregularidades puntuales pueden corregirse de forma localizada. Las diferencias de altura más importantes requieren una pasta niveladora o una nueva preparación del soporte. Las tolerancias admitidas aparecen siempre en las instrucciones del sistema de suelo elegido.

La superficie también debe limpiarse y desengrasarse a fondo. Los restos de cera, productos abrillantadores, grasa o tratamientos de mantenimiento pueden dificultar la correcta colocación de las siguientes capas.

¿Es necesario nivelar las juntas antes de instalar suelo vinílico?

La anchura y la profundidad de las juntas también determinan si el pavimento antiguo puede servir como soporte. Las juntas estrechas y poco profundas pueden quedar cubiertas por una base adecuada para suelo vinílico. Los huecos más profundos deben rellenarse para que las lamas y sus sistemas de unión queden apoyados de manera uniforme.

El fabricante europeo de sistemas para suelos Arbiton señala en sus publicaciones que la mayoría de las especificaciones técnicas de los suelos vinílicos permiten instalar el nuevo pavimento sobre juntas de hasta 4 mm de anchura y 1 mm de profundidad. Las juntas de mayor tamaño deben nivelarse con una masa resistente. Estos parámetros deben comprobarse de forma individual para cada producto, ya que distintos modelos, incluso pertenecientes a una misma colección, pueden presentar requisitos diferentes.

Un apoyo uniforme resulta especialmente importante para las lamas unidas mediante un sistema de clic. Al caminar, las uniones transmiten las cargas entre los distintos elementos. Las flexiones repetidas pueden reducir la durabilidad de las conexiones, por lo que una base blanda diseñada para suelo laminado no debe utilizarse bajo un suelo vinílico rígido sin comprobar previamente su compatibilidad.

Base para instalar suelo vinílico sobre baldosas

La base cumple varias funciones. Ayuda a limitar pequeñas tensiones, influye en el comportamiento acústico del suelo y favorece el correcto funcionamiento de las uniones. El grosor es solo uno de los parámetros que deben tenerse en cuenta. La resistencia a la compresión y la compatibilidad con el tipo concreto de suelo resultan igualmente importantes.

Bajo las lamas vinílicas se utilizan bases finas y compactas, diseñadas para suelos LVT, SPC o RIGID. Una capa demasiado blanda aumenta la flexión de las lamas bajo la presión de los pasos, las sillas y los muebles pesados. Esto puede provocar una carga excesiva sobre las uniones.

Cuando la instalación se realiza sobre cerámica, puede utilizarse una base diseñada específicamente para colocar un nuevo suelo sobre baldosas existentes. Para las lamas vinílicas rígidas instaladas sobre juntas de tamaño estándar se recomienda un material con una resistencia a la compresión aproximada de 700 kPa.

Algunas colecciones incorporan una base integrada en la propia lama. En estos casos, añadir otra capa puede modificar el funcionamiento de todo el suelo. La disposición requerida de las distintas capas debe comprobarse en la ficha técnica del producto.

¿Cuánto aumentará la altura del suelo?

Conservar las baldosas eleva el nivel final del pavimento en una medida equivalente al grosor de las lamas y de la base. Incluso unos pocos milímetros pueden influir en las puertas, los muebles de cocina y las transiciones con las estancias contiguas.

Antes de comprar los materiales, deben comprobarse:

  • la distancia entre el borde inferior de la puerta y el suelo;
  • la altura de los umbrales y los perfiles de transición;
  • el nivel del pavimento en las habitaciones contiguas;
  • el espacio disponible bajo las puertas de balcones y terrazas;
  • la altura de los zócalos de los muebles de cocina;
  • la posibilidad de extraer el lavavajillas, la lavadora o el frigorífico de su hueco.

La cocina requiere una atención especial. Colocar la nueva capa de suelo únicamente delante de los muebles puede dificultar la posterior extracción de un electrodoméstico situado bajo la encimera. El nivel del pavimento también influye en la altura del zócalo y en la apertura de las puertas del frigorífico o del lavavajillas.

Las lamas vinílicas rígidas suelen tener entre 4 y 5 mm de grosor. La altura final dependerá, sin embargo, del producto concreto, del método de instalación y del grosor adicional de la base.

Suelo vinílico sobre baldosas con calefacción por suelo radiante

El pavimento cerámico existente puede haberse colocado sobre un sistema de calefacción por suelo radiante. Añadir nuevas capas influye en la transmisión del calor hacia la estancia. Antes de iniciar la reforma deben comprobarse la resistencia térmica de las lamas y de la base, así como la temperatura máxima de la superficie indicada por el fabricante.

Una base fina y con baja resistencia térmica favorece una transmisión eficiente de la energía. Para calcular la resistencia térmica total de los materiales deben sumarse los valores de todas las capas situadas sobre la instalación.

¿Cuándo es necesario retirar las baldosas antiguas?

Conservar la cerámica es una buena opción cuando el pavimento está nivelado y se ha ejecutado de forma sólida. Los desprendimientos extensos, las grietas que atraviesan el soporte, las grandes diferencias de altura y las señales de humedad prolongada exigen una intervención más amplia.

También puede ser necesario retirar las baldosas cuando la altura adicional del suelo entra en conflicto con las puertas de terrazas o balcones, las escaleras o los muebles fijos. La misma situación se produce cuando es preciso reparar una instalación oculta bajo el pavimento.

La decisión debe tomarse después de realizar todas las mediciones. Dedicar unos minutos a comprobar las juntas, los niveles, las puertas y el estado de las baldosas permite determinar el alcance real de la reforma. Un pavimento estable puede convertirse en una buena base para el nuevo suelo y, si el soporte se prepara correctamente, será posible transformar la vivienda sin tener que retirar toda la cerámica.

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