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Los mejores hábitos para dormir bien durante las vacaciones

Las vacaciones son sinónimo de aventura, relax y nuevas experiencias. Sin embargo, para muchos, este periodo de desconexión viene acompañado de un invitado no deseado: el mal sueño. Dormir bien es la base para disfrutar plenamente de cada destino, pero el cambio de rutina y entorno puede sabotear nuestro descanso.

Un cambio de horarios, una cama diferente, el ruido del entorno o simplemente la emoción de las actividades previstas para el día siguiente pueden hacer que el descanso sea menos reparador. Sin embargo, dormir bien durante las vacaciones es importante para aprovechar el viaje, mantener la energía y disfrutar de las experiencias sin que el cansancio se convierta en un inconveniente. Por eso, adoptar algunos hábitos sencillos puede ayudar a descansar mejor incluso cuando se duerme lejos de casa.

higiene del sueño en vacaciones
Young woman relax on bed and enjoying mountain view.

¿Por qué dormimos peor cuando estamos de vacaciones?

Dormir peor durante unas vacaciones puede deberse a diferentes factores. En muchos casos se trata de una alteración puntual relacionada con el cambio de rutina y el nuevo entorno, que tiende a mejorar cuando el organismo se adapta.

Un entorno diferente al habitual

La primera noche en un alojamiento nuevo puede resultar más complicada para algunas personas. Una cama diferente, otros sonidos, una iluminación distinta o una temperatura que no resulta cómoda pueden dificultar la relajación necesaria para conciliar el sueño.

Además, los ruidos del exterior o de otras habitaciones pueden interrumpir el descanso, especialmente si el alojamiento se encuentra en una zona con mucha actividad nocturna.

Cambios en los horarios

Durante las vacaciones es habitual acostarse y levantarse más tarde, hacer comidas a horas diferentes o modificar la actividad diaria. Estos cambios pueden alterar temporalmente los horarios habituales de sueño.

El efecto puede ser mayor cuando el viaje implica cruzar varios husos horarios. En ese caso, el organismo necesita un tiempo para adaptarse al nuevo horario y pueden aparecer dificultades para dormir o somnolencia durante el día.

Más actividad y menos rutina

Las vacaciones suelen estar llenas de planes: excursiones, visitas, comidas fuera de casa o actividades que se prolongan hasta la noche. Aunque resulten agradables, mantener un ritmo muy diferente al habitual puede dificultar que el cuerpo identifique con claridad cuándo llega el momento de descansar.

También puede ocurrir lo contrario: después de un día especialmente intenso, el cansancio acumulado puede hacer que el sueño sea más prolongado, pero no necesariamente más reparador si los horarios y las condiciones de descanso no son adecuados.

Alimentación, cafeína y alcohol

Comer más tarde de lo habitual, realizar cenas abundantes o aumentar el consumo de alcohol y bebidas con cafeína puede influir en la calidad del descanso. Durante un viaje es normal modificar algunos hábitos, pero hacerlo de manera moderada puede ayudar a evitar que estas alteraciones interfieran con el sueño.

Hábitos que ayudan a dormir mejor durante unas vacaciones

No es necesario renunciar a los planes de las vacaciones para cuidar el descanso. Algunas medidas sencillas pueden facilitar la adaptación y ayudar a dormir mejor.

Mantén unos horarios razonablemente regulares

Aunque no sea necesario seguir exactamente la rutina de casa, intenta mantener unos horarios de sueño relativamente estables. Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora ayuda a conservar una referencia para el organismo.

Si el viaje implica un cambio horario importante, adaptarse progresivamente al nuevo horario y aprovechar los momentos adecuados de luz natural puede facilitar la adaptación.

Prepara un entorno cómodo para dormir

Cuando sea posible, procura que la habitación esté oscura, tranquila y a una temperatura agradable. Si eres especialmente sensible al ruido o a la luz, llevar un antifaz o tapones para los oídos puede resultar práctico.

También puede ayudar mantener algunos elementos familiares de la rutina de casa, como leer unos minutos antes de acostarse o utilizar una almohada de viaje si resulta cómoda.

Aprovecha la luz natural

La exposición a la luz natural durante el día contribuye a regular los ritmos de sueño y vigilia. En especial cuando existe un cambio de huso horario, pasar tiempo al aire libre puede favorecer la adaptación al horario del destino.

Por la noche, conviene reducir la exposición a luz intensa y evitar utilizar durante mucho tiempo el móvil, la tableta u otros dispositivos justo antes de acostarse.

Cuida las comidas y las bebidas

Durante las vacaciones es habitual disfrutar de la gastronomía local, pero las cenas muy abundantes o demasiado próximas a la hora de acostarse pueden dificultar el descanso.

También es recomendable moderar el consumo de cafeína durante las horas previas al sueño y no utilizar el alcohol como una estrategia para conciliar el sueño. Mantener una hidratación adecuada durante el día también forma parte de unos buenos hábitos de descanso.

Reserva unos minutos para relajarte

Pasar directamente de una actividad a la cama no siempre facilita la desconexión. Crear un pequeño ritual antes de dormir puede ayudar a marcar el final del día: leer, escuchar música tranquila, realizar ejercicios de respiración o simplemente dedicar unos minutos a relajarse.

No tiene que ser una rutina complicada. Lo importante es generar unas condiciones que favorezcan la transición entre la actividad del día y el descanso.

Mantente activo durante el día

Caminar, hacer turismo, nadar o practicar alguna actividad física moderada puede contribuir a mantener un ritmo saludable durante las vacaciones. Además, muchas actividades habituales de un viaje permiten mantenerse activo sin necesidad de realizar un entrenamiento específico.

Si se practica ejercicio intenso, es preferible evitar hacerlo inmediatamente antes de acostarse, especialmente si se comprueba que activa demasiado al organismo.

Si viajas con frecuencia, presta atención a tu descanso

Una mala noche durante unas vacaciones no significa necesariamente que exista un problema de sueño. Los cambios de horario, el desplazamiento y las condiciones del alojamiento pueden explicar que el descanso sea diferente durante unos días.

La situación merece más atención cuando las dificultades para conciliar o mantener el sueño se repiten con frecuencia, continúan después de regresar a casa o empiezan a afectar al bienestar y a las actividades cotidianas. En esos casos, conviene no asumir que todo se debe a los viajes y valorar la posibilidad de consultar con profesionales especializados.

Una clínica especializada en medicina del sueño, como el Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS), puede ser un recurso adecuado cuando los problemas de descanso dejan de ser puntuales y requieren una valoración profesional.

Porque cuidar el sueño también forma parte de cuidar el viaje. Mantener unos horarios razonables, crear un entorno adecuado y reservar tiempo para descansar permite disfrutar de las vacaciones con más energía y convertir el descanso en otro elemento de una buena experiencia viajera.

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